28 feb. 2010

Mito Relato 43.- Fondo de armario

Me fui desnudando. Primero un disfraz de Arlequín, con una máscara veneciana inquietante. Desnudo arrojé, esa piel usada semanas atrás, al fondo del armario. Fueron cubriéndome hábitos y caperuzas de colores, rojo, negro, morado. En una operación semejante me los quité y fueron ocupando espacio en el armario. Ante el espejo, ahora me flameaban diversas corbatas brillantes, de hermosos colores. Conformaba una grotesca imagen, mi desnudez encorbatada. Me saqué de encima un mono azul de trabajo que se quedó exangüe junto al guiñapo Arlequín.
He abierto un cajón. Me fijo en el bañador del verano pasado. Parece como vivo. Abultando la zona del paquete, parece solicitar su turno en este devenir de disfraces. Mudamos los disfraces, siempre con el mismo fondo de armario.(C) M. Iglesias.

21 feb. 2010

"Goya" 2010- Di me que yo- El camino mas "Corto" VII

Di me que yo from Dime que yo on Vimeo.

Teatralidad casi operística. La pareja, siempre la pareja. El amor como posesión. El YO- El MI. Otra visión, original, sobre el mundo de la pareja. Enamoramiento, desgaste, ruptura. Reproche, dolor, condensado en un corto intenso, muy "cinematográfico". Cuidadisima y esmerada planificación y puesta en escena. Antológica exhibición plano-contraplano. Interpretación rotunda y efectiva.

Todo muy cuidado, como si fuese un destilado. Un licor sutil que sale de un alambique, casi una labor de alquimista. En cine esto es muy dificil.

Reparto: Fele Martínez, Judith Diakhate, Carolina Bang, Lucio Cerdá, José García, Alberto Soto, Xisela López
Director: MATEO GIL
Guión: MATEO GIL
Fotografía: JOSÉ INTXAUSTEGUI
Montaje: MIGUEL BURGOS
Sonido: RICARDO STEINBERG y MARÍA STEINBERGR
Dirección de Producción: LOLA HERRAIZ
Coordinador de Producción: RAÚL BERNABÉ
Decoración: TISHA CEBRIÁN
Vestuario: CLARA BILBAO
Maquillaje: MARíA BANDA
Dirección de Postproducción: DAVID HERAS
Productor: MATEO GIL

13 feb. 2010

Mito Relato 41.- INVISIBLES

Foto: Transy (C) M. Iglesias

Es una fotografía hermosa. Es la figura de una mujer joven sentada en una playa, esboza una media sonrisa Monna Lisa.

La fotografía tiene una fecha al dorso: julio 1981. 
Es mi madre y el que provoca su estado soy yo. Luce un discreto bañador de colores violetas, pálidos, azules y rosas suaves, una faldita amplia y ligera advierte de la moda de entonces en este tipo de prendas. Una ligera brisa quedó invisible en la foto moviendo su hermosa melena. La amplitud del arenal, la distancia a la orilla, la escasez de bañistas, la finura de la arena, el espigón al fondo deja de manifiesto que puede tratarse de una playa del norte. Es una de mis primeras fotos, y me gusto. Soy como la brisa, invisible. (C) M. Iglesias.

Mito Relato 40.- Pérdida

Luego se fue corriendo, intercalando en la carrera pequeños saltitos de alegría, a la pata coja, como únicamente las niñas saben hacerlo. Aquella fue la última merienda de mi mano, con interminables bocaditos, de sorbos prorrateados de la botella de agua. Han pasado los años y ese instante, diáfano y preciso, me produce una profunda melancolía, una sensación de pérdida. Para ella no significó nada. Ni siquiera recordó nunca aquello que me dijo: papá, me voy a jugar con los mayores, ¿vale? (C) M. Iglesias. Reediciones para recien llegados

9 feb. 2010

La dama y la muerte.-El camino más "Corto" VI


http://www.theladyandthereaper.com/
La productora de la película, dirigida por Javier García Recio, es Kandor Moon, una empresa surgida a raíz de la alianza entre la compañía del actor malagueño, Antonio Banderas, Green Moon, y la de animación granadina, Kandor Graphics.

Espero sus opiniones. ¿Puede ganar el Oscar? ¿Les ha gustado?

8 feb. 2010

La carretera.- Oscuro panorama


http://www.cormacmccarthy.com/w.cormacmccarthy.com/ccarthy.com/
Me impactó cuando hace año y pico apañé en la biblioteca La Carretera de Cormac McCarthy. Sus premiadas páginas (incluso con el fervor del público lector) ya destilaban la visualidad de una película, o lo que es lo mismo, estaba pergeñada como un excelente guión literario cinematográfico. Vino a mi memoria otro relato de Charles Logan, Naufragio de 1975. Hoy comentamos la película (cuyo previo se publico aquí el 5 de septiembre pasado).
Cine apocalíptico;con la amenaza y destrucción del mundo, civilización, raza humana, via guerra nuclear, catástrofes varias. Para todos los gustos: Zardoz, Soylent Green, Andrómeda Strain, The Omega man, La hora final...
Particularidades: Padre e hijo luchan por sobrevivir. ¿Qué ocurrió? Importa poco. Podemos imaginarlo. ¿A que precio la supervivencia? El niño pregunta; ¿ Papá, somos los buenos? A pesar de las dificultades, el difícil equilibrio entre ética, moral, humanidad, supervivencia. El amor entre padre e hijo podrá con el hambre, el frio, la hostilidad de los depredadores desesperados que han perdido esa condición humana. La escena del encuentro con el viejo. Las dudas del crio ante la violencia del padre con el ratero negro.
Con la adecuada fotografía de Aguirresarobe, nos enfrentamos a una película dura, muy deprimente para ser vista una noche de domingo. Con sus concesiones a la estupidez (lo del refresco de cola), al final feliz americano (familia de acogida, con chico, chica y perro), la glorificación de las armas indestructibles hasta en los mayores cataclismos. El papel de Viggo Mortensen, un caramelo para él. Pero... Ese golpe a la mandíbula de la novela se queda en colleja en la película del australiano John Hillcoat.
Calificacion (**) prescindible. Vista Multicines Zamora 7-02-2010. Excelente proyección y sonido.

6 feb. 2010

Mito Relato 39.- Las alas perdidas


De niño soñó insistentemente con volar. Mejor sería decir que tenía sueños en los que volaba. Planeaba a una considerable altura extendiendo los brazos, pegando muy juntos los dedos gordos de los pies que eran el timón de cola. Allá abajo las personas no parecían reconocer el mérito o simplemente no se percataban del prodigio. Pero si eso ocurría con los de abajo, las aves que pasaban próximas a él no mostraban otra cosa que el recelo propio en animales, de natural desconfiados. No tenía que practicar. Cada noche irse a dormir para él significaba irse a volar. Pero no nos engañemos, necesitó una técnica.
Primero se acostumbró al sonido del viento, luego poco a poco, encontró natural atravesar las nubes y salir empapado, con el rostro lloroso por las microscópicas gotitas condensadas. Se percató que según la posición de la cabeza, giraba a un lado o a otro, arriba o abajo. Pensaba en perder altura y la perdía. Era una maravilla.
Ese fue el detalle fascinante de su infancia, nada excepcional por otra parte, pues es sabido que muchas personas recuerdan que de niños volaban. (C) M.Iglesias

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