30 abr. 2014

CUATRO GIGANTES (4) Música y Cine.-BERNARD HERRMANN (parte 2ª)

                                               

                 MAX STEINER, ERICH WOLFGANG KORNGOLD,MIKLOS ROZSA

               ....             BERNARD HERRMANN  

"Tienes que tener un tipo especial de mentalidad. Me gusta el drama. Dije en una charla en el Instituto Británico en cierta ocasión; ¿Recuerdan los mapas antiguos, aquellos anteriores a la Primera Gran Guerra, en los que aparecían grandes manchas blancas de vez en cuando? Blanco inexplorado. Eso es la música para el cine. Territorios inexplorados."                                 BERNARD HERRMANN 


La parte 1ª la dejábamos sonando en nuestros oídos la música compuesta para una historia de amor en un marco opresivo e inquietante, con personajes unidos más allá de la muerte. Fue uno de sus trabajos preferidos; The Ghost and Mrs Muir, dirigida por Joseph Leo Mankiewicz en 1947. 
La comedia queda excluida de los géneros por el maestro. Nos puede venir bien continuar el recorrido por su trayectoria esplendorosa siguiendo la estela de los géneros que sí abordó de forma magistral.
Bernard Herrmann. Foto de John Engstead

La instrumentación utilizada para "Ultimátum a la Tierra" (The Day the Earth stood still) es precursora de la moderna electrónica y sus temas sugieren la presencia de los visitantes extragalácticos. La melodía reaparece, con momentos bellísimos, en "Las nieves del Kilimanjaro" (The Snows of Kilimanjaro). Para la Fox contribuyó al éxito del Cinesmascope: Las aventuras-espectáculo, con exotismo hindú  "El Capitan King" (King of the Khyber Rifles) con el folclorismo mejicano de "El jardín del Diablo" (The Garden of Evil). Otras obras maestras fueron sin duda las músicas compuestas para "Duelo en el fondo del mar" (Beneath the 12-Mile Reef) que junto con la partitura para La hechicera blanca (White Witch Doctor) muestran apoteosis orquestales para describir profundidades marinas, animales exóticos, caso de la lucha del pulpo en la primera o las percusiones para la tarántula, para las aventuras africanas.             






Herrmann trabajó con la misma intensidad y dedicación su música de concierto que la destinada para el cine. La calidad, logros orquestales e ideas, lucían destacadas sobre las de otros insignes compositores del momento.
Los mediados años 50 aparecen en su catálogo obras sobre la colonización americana El hombre de Kentucky (The Kentuckian). Un drama histórico en el viejo Egipto, Sinuhé, el Egipcio (The Egyptian) compartido trabajo con Alfred Newman, siendo el resultado un tanto extraño.
De nuevo el melodrama; El hombre del traje gris  (The man in the gray flannel suit) Un sombrero lleno de lluvia (A hatful of rain). Suave es la noche (la adaptación de la novela de Fitzgerald, Tender is the night), destacando este score, The naked and the dead (Los desnudos y los muertos), única contribución, que sepamos, al cine bélico, lleno de brumoso y tétrico encanto.


Dejamos esta segunda entrega sobre Bernard Herrmann  haciendo sonar el precioso vals de Las nieves del Kilimanjaro. Todo está preparado para que, sobrepasada la década de los años 50, dos genios se encuentren y en perfecta simbiosis fueran capaces de crear una obra que hoy resulta inseparable. Aparece en escena Alfred Hitchcock. Esta es otra historia. La abordaremos en la próxima entrega de CUATRO GIGANTES -Música y cine.

25 abr. 2014

Mito Relato 42.- FIRMA EN EL AIRE



Soy un camarero circunstancial, con contrato por horas. Hay instantes, sin pretenderlo que las conversaciones de la gente, las frases sueltas, llegan a mis oídos con el efecto Doppler. Intento no reparar en ellas, que no me impregnen. Las risas forzadas ante chistes soeces. Gritos de niños. Jovenzuelos demorando la comanda mientras ajustan sus cuentas de resultados bajo la mesa y afinan  hasta con el agua. 
A la hora de comer se dejan destapados brevemente toda la colección de cualidades y defectos humanos: el afecto, cierto romanticismo de manual, la melancolía; también surge la chispa de los celos, los odios, el asco, esto último lo saco en las miradas. Otros comen en silencio. Cónyuges agotados de no decirse nada. La esposa se queja de la merluza, el marido asiente en silencio y mastica con ritmo sincopado. Sobremesas de plástico, insustanciales. Amodorradas conversaciones. Anécdotas de automóviles, conductores, averías, multas, excesos, atascos, Farias, chupitos. Ellas con las cosas de los críos, de la familia, dolores y padeceres ajenos reconfortantes.
 El colofón es buscar mi cómplice mirada  camarero ... Una firma se esgrime con donaire agobiante, en ese vacío triste y desangelado de una tarde de puente.  © M. Iglesias

17 abr. 2014

MITO RELATO 101.- ELECCIÓN VOZ EN GRITO

 


 ¿A quién queréis que suelte, a Jesús o al bandido Barrabás?  Dijo Poncio Pilatos en perfecto arameo.
La muchedumbre congregada ante la explanada de la residencia del procurador romano se sumió en un murmullo que parecía salir del polvo y el calor sofocante.
Unas voces sueltas y desperdigadas comenzaron a gritar con toda claridad 
Procurador, libera a Jesús de Nazaret. El clamor fue inmediato  Jesús, Jesús, Jesús, Jesús, Jesús, como una letanía.
Alguien se acerco al orondo procurador y al oído algo le dijo. La frase musitada pertenece a los grandes misterios de este mundo. 
Una calma tensa dio paso a un nuevo griterío  Jesús, Jesús. Suelta a Jesús, suelta a Jesús, suelta a Jesús...

A las pocas semanas nadie recordaba al popular malhechor, cuyo cadáver se pudría en un monte cercano, clavado en una cruz. 
El Nazareno liberado se diluyó entre el polvo y el discurrir del tiempo. Todo, desde esos días, es obvio, discurrió por otros derroteros. 
© M. Iglesias/2014


10 abr. 2014

LA DE DIOS ES CRISTO, EN EL CINE.

                 

Un iconoclasta no puede llegar a ser un gran aficionado al cine. Puede, en la segunda aplicación del término, ser un contracorriente, un opositor a lo establecido. Los iconoclasta destruyen las imágenes.
 Los cristianos católicos, invisibles en los lugares propios e íntimos de culto el resto del año, llegada la primavera, en una amalgama de conductas de exhibición colectiva, sacan a las calles y plazas las "imágenes" que guardan en Iglesias y Museos, y en un "montaje" secuencial, que tiene mucho de proto-película en madera, escayola y telas encoladas, hacen de las ciudades y pueblos el telón de fondo generalista de su, repito, exhibicionista fe que por unos días deja de ser asunto privado. 
Son los "pasos", convertidos en posesión exclusiva de cofradías y hermandades, los que, en pura representación barroca, conforman los fotogramas marciales, verdaderas  "tomas fijas en contra picado", de lo que se conoce como Pasión de Cristo, fundamento de su fe; anunciando su muerte y proclamando su resurrección.


Hubo un tiempo en que la inmensa mayoría de los seres humanos no sabían leer ni escribir. Su paso por este valle de lágrimas estaba tachonado de dificultades. La religión y la fe en una vida mejor, algo más gloriosa que la terrenal, nutrían sus escapistas esperanzas. Otros, que no tenían esas carencias, que sabían lo que se hacían (siempre lo han sabido), utilizaron una serie de instrumentos (arte, liturgia, educación) para conseguir sus fines. Es el dichoso poder a mayor gloria de Dios, Nuestro Señor.
 Las grandes catedrales, el arte, la música, eran elementos útiles para ilustrar, engrandecer, fascinar y epatar.
La ignorancia, el miedo, la represión, unas normas estrictas aglomeradas con la tradición completaron la receta.
La fe se apuntala con mitos. El mito religioso, profundo y enraizado en la sociedad occidental, está sustentado en la "imagen". En contradicción con aquello que fundamenta el primordial de sus mandatos:  creer en lo que no vemos.
La lanzada. Ramón Álvarez. Foto de ALBERTO GARCÍA SOTO                             

El CINE, desde sus inicios, miró la iconografía religiosa, la hizo suya, aprovechó la tradición de la fe, se acercó con éxito, con mayor o menor acierto artístico, a la figura incuestionablemente atractiva y cinematográfica de Cristo. Está su historia, popular y archiconocida en la cultura occidental, repleta de secuencias espectaculares, con un desarrollo in crescendo dramático y terrible, pero con un final feliz, el guión emocionante y redondo por excelencia.

D. CARLOS COLÓN PERALES,  
wikanda.sevillapedia.es/wiki/Carlos_Antonio_Colón_Perales
profesor universitario de la Facultad de Comunicación de Sevilla, y maestro, tiene este estudio (ideología a un lado) muy aceptable y recomendable sobre la presencia de Cristo en el CINE. 



Desde VENUSYJANOBRIGA  nos sentimos siempre tentados por el optimismo, con un toque de frescura irreverente. Cada uno tendrá su secuencia favorita. Nos hemos decantado por ... 


Feliz Pasión de Semana, quiero decir semana de pasión.  En qué estaría uno pensando.

7 abr. 2014

MITO RELATO 71.-TOMAR MEDIDAS

Foto:  "Medidas" © M. Iglesias

El deterioro puede que comenzara cincuenta años atrás. Me pusieron gafas; lo escrito en el encerado del colegio apareció, una mañana de finales de octubre, con brillos y baja definición. Un soplo al corazón. como despedida de la infancia, me postró en cama una primavera y un verano, entonces lo de guardar reposo era un sacramento más. Comenzaron al poco a hacérseme visibles las costillas y los huesos se largaron, menos de lo previsto, dejando mi tamaño hasta el momento, en reducido, cosa por otra parte práctica en muy contadas ocasiones.
Pasados unos años monté en bicicleta propia y en una de esas caídas normales me disloque una muñeca, fue un hermoso día de verano eso sí, cuesta abajo. 
Me regalaron un ciclomotor y eyacularon en mí la afición a las motos. Un grave accidente dejo un parte amistoso; fractura abierta de tibia y peroné. 
Luego los golpes dejaron de ser físicos y no por ello menos dolorosos. 
La vida es por definición erosión y desgaste. 
Las malditas fotografías son las pruebas irrefutables de esto que les comento.Todos lo sabemos de sobra; cada fotografía es un instante de una metamorfosis.
 Yo he tomado medidas.  Copyright ©  M. Iglesias

6 abr. 2014

ABRAZO DE BUEN AMIGO, GRANDE.- JESÚS HILARIO TUNDIDOR, POETA.


       PREMIO DE LAS LETRAS DE CASTILLA Y LEÓN
                                                    2013

Todos
somos un viejo ejército
un achacoso ejército vencido
un ejército triste sin banderas ni nombre
Somos
la trágica milicia destrozada
del tiempo, el deshonor, la sombra
que se queda prendida sobre el agua


A Jesús Hilario Tundidor, poeta vivo zamorano (1935), lo conocí personalmente en Septiembre de 1981. Salía a la luz su Libro de Amor para Salónica. Lo entrevisté en su casa para la radio. Me regaló y dedicó un ejemplar (aquí lo muestro) que conservo como un "tesoro único". Lo tenía ya signado en su biblioteca HILA/LIBDEA/PO4. Luego el buen amigo, grande, dueño de aquella voz cascada, siguió con su poesía y con su vida.


Atardece en noviembre

Mañanearás por siempre en la dulzura azul que cabildan tus pechos
                                                  y cuando
la tarde de los lentes se aposente miópica en el polvo olivar de tus años roídos
                                                  y mi nombre
regrese a ti como un pájaro deshenebradamente sucesivo y gastado
                                                  y sea
todo el pasar de la memoria un yerto viento abierto abatido por una serenidad iracunda:
                                                  recuerda
                                                  recuérdame.
Recuérdame claustral sobre tu vientre, pasajero en tu pubis, cardador, cereal, procesionario,
                                                  solo
Y aunque nunca la muerte, su floración, su pequeño milagro de contagio encendido,
                                                  llueva,
en tanto estés leyendo este poema o aire cuyo entablado fue la sonoridad
                             de tu corazón
                                                  el antruejo
con que siempre la vida burla el vivir, deshace la traición de la esperanza, hunde
                                                  noviembres:
                                                  recuerda,
                                                  recuérdame.
Diseminada y neutra, estremecida y múltiple, diaria y monocorde
                              y pensativa
                                                  bajo
                                                  la soledad
que es el último sueño, la última posdata y mayordomo y espera
                                                  que siempre
nos recibe y concluye, nos cesa, nos ensancha y rubrica como nada en la nada
                                                  y rocío,
oh dulce operadora de tristeza, catadora de nubes, verdiamada nocturna:
                                                  recuerda,
                                                  recuérdame.
                                                  Recuérdame
lo mismo que yo ahora te he pensado posterior y callada, dulce y nubil y sobre todo
                                                   amante


Alegoría sayaguesa. Óleo sobre lienzo  © M. Iglesias

MEMORIA

COMO si nada

hubiese pasado:el aire, la tormenta

Como si no

estuviésemos solos:la gente, el mar

haciéndose...

(Pero ya no existimos,

humedad y verdín sobre nosotros

cae, opaco

cardenillo es nuestra vida, turbia tela

roída, Salónica, vencida).

Luciente

al cabo la memoria llamo y entro:

esmeraldas, jacintos, carruajes, es todo

cuanto quedó de ti, solar, lo hermoso.

Como si nada

hubiese pasado

Como si nada

fuese importante ya sino tú misma.


Me tomaría, qué bien sé cómo, una marea de ternura,

un antídoto noble si pudiera para que nos limpiase los canales oscuros,

la vieja infección sucia de la guerra y el odio


Pero no es sólo gesto, sino gesta dolorosa.

Remordimiento acaso por mis años de niño,

su blanca inutilidad, su corto entendimiento.





POBLAMIENTO Homenaje a Fray Luis de León


Del monte en la ladera del espíritu.
Sedentario habitante del espíritu.

Orea el huerto el aire del espíritu.

Tu plaza recogida del espíritu.
Abre Fray Luis el mundo del espíritu

y conozca la paz de la materia.

Me tomaría un vaso de viento libre y de agua clara

donde sin azuletes ni lejía fuera toda la luz del mundo,

todo el aliento, toda la sosa cáustica precisa para lavar la sangre hereditaria.

Porque la sangre no es un álamo ni es una planta, 



Poemas: Jesús Hilario Tundidor
Dibujo: El error del ingeniero de montes. Óleo: Alegoría sayaguesa  © M. Iglesias

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