28 nov. 2014

EN JANÓBRIGA TAMBIÉN SE LEE,- Pantallas de plata CARLOS FUENTES


                                                         Portada de Pantallas de plata

CARLOS FUENTES (1928-2012) 
El galardonado autor mejicano (nacido en Panamá) por su extensa y valiosa obra narrativa, teatral y de ensayo, con numerosos premios vean, vean , fue también un gran amante del cine. Ese amor por el cine de su vida se constata en las páginas de PANTALLAS DE PLATA, publicado hace un par de meses por la editorial Alfaguara, y que hoy recomendamos en nuestro reiniciado En Janóbriga también se lee.

                                                             
Niño bien (hijo de diplomático), contó con ventaja cosmopolita desde el primer momento. Pudo descubrir el cine americano y europeo en primera persona. Recorrió numerosos festivales como jurado y como crítico. Ejerció de guionista y de actor. 
Esa pasión por el cine, su recorrido vital como espectador por las salas oscuras, queda reflejado en PANTALLAS DE PLATA (Alfaguara) que VyJ recomienda a todo aquel aficionado al cine que se precie.

Vamos al cine desde niño, atónito en el cine Alarcón ante Buster Keaton y Raquel Torres, a treinta centavos la luneta, con el recuerdo nostálgico de los años 30 de su abuela, en la calle Guanajuato, también muy aficionada al espectáculo cinematográfico. Las casposas barracas de los primeros cines, tomados por los chinches, cucarachas, olores nauseabundos, rumores de pudor asaltado, peligros de fuego y derrumbes. 
Hasta la llegada al templo del esperado encuentro de tu ciudad con la elegancia y el confort modernos del cine BALMORI.
La juventud; con padre diplomático, como arriba decíamos, al que veía anotar en un cuaderno largo y ancho, un enjambre de sueños. Los melodramas silenciosos y románticos de Francesca Bertini, Pina Menichelli, Giovanna Terribili Gonzales, en el Salón Victoria.
Todo buen aficionado al cine disfrutará de todos y cada uno de los capítulos: 
El cine mudo no era sólo tragedia y sensualidad: Hazlos reír, El león ruge, El reino del hampa, Los obreros del cine, Las reinas del Hollywood, Extraños en el Paraíso, El cine mexicano, Europa en limbo, Retrato de un director, Importaciones, Rosellini, Secundarios pero primarios... 
Y como colofón un índice onomástico que es como la relación alfabética de los pobladores de un mundo perdido para siempre. 
Preferencias y gustos, obsesiones e interpretación de las vivencias de un privilegiado espectador, próximo a muchos de esos mitos.
Del cine mejicano, junto a la admiración por sus estrellas poderosas (Dolores del Rio, María Félix) nos ofrece una lista personal de películas que pueden operar como catálogo de los buscadores de tesoros. No reventamos el misterio con el anticipo;
             La sombra del caudillo, de Julio Bracho
              El compadre Mendoza, de Fernando de Fuentes
               Vámonos con Pancho Villa, de Fernando de Fuentes
                Santa, de Norman Foster
                  Flor Silvestre, de Emilio Fernández
                    Nosotros los pobres, de Isamael Rodríguez
                      Campeón sin corona, de Alejandro Galindo.

Y eso es lo que nos ha parecido estas 195 páginas cinéfilas del autor de Cambio de piel y Gringo viejo, un cofre de papel, fácil de abrir,  en el que se guardan muchos tesoros.


"Por poco nazco en una sala de cine. El 11 de noviembre de 1928, mi padre y mi madre asistían a una función de la película La bohème, adaptación de la ópera de Puccini que era la adaptación de la novela de Murger..."


2 comentarios:

Trecce dijo...

Se dan las premisas para hacer recomendable el libro: Un gran escritor y un devoto espectador.

MANUEL IGLESIAS dijo...

Trecce: Es grande la lista de grandes escritores que despreciaron el cine. Fuentes, como tu bien dices es un devoto del cine.

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