5 oct. 2015

IRRATIONAL MAN.-Dilemas éticos.-W. ALLEN


No estará de más que me declare inicialmente woodyallenesco, y lo soy, no por dogma de fe, más bien como fidelis
ante el autor de Annie Hall, Manhattan, La Rosa Purpura del Cairo, Días de Radio o Delitos y Faltas. Y eso que algunas de sus comparecencias anuales, incluso ante sus fidelis han sido verdaderos fiascos alejados de lo que de él esperabamos. 
Un año más nos llega puntualmente esa especie de mensajes en una botella que son  sus películas  "muchachos, aquí estoy de nuevo, para contaros algo sobre ética*,  y eso con el añadido de que el próximo diciembre cumpliré ochenta años".
No se tomen como una errata la negrilla de Delitos y Faltas en la breve lista de películas recordadas. 
¿Utilizaríamos el asesinato (crimen perfecto, por supuesto) para evitar sufrimientos irreparables a terceros? Piensen. Asuntos de este tipo vienen siendo objeto de atención por el neoyorquino en películas anteriores. 
Es una cuestión de razón práctica. Cualquiera de nosotros, en momentos de cabreo mayúsculo hubiésemos apretado un botón capaz de desintegrar al jefe insoportable, al chulito que nos levantó una novia o al político corrupto que nos roba impunemente. Sólo lo pensamos o se lo comentamos al amigo. Luego seguimos con nuestros fundamentos teóricos o ensoñaciones liberadoras.

Abe Lucas; profesor de filosofía prestigioso (que al ex-ministro Wert no le hubiese durado una hora lectiva) con grave crisis existencial, reconduce su vida, entre chupito y chupito de whisky, en un campus de verano idílico al conocer a dos mujeres que obran la catarsis.


Algo aparecerá en el devenir de la historia (recuerden Delitos y Faltas) que situará a los protagonistas en una dicotomía. El brillante filósofo resurgirá de su suplicio existencial enamorándose de la ilusionada alumna, complementando el tratamiento con un lío mucho más químico con otra profesora de infeliz matrimonio,  pero sobre todo remontará el vuelo al tomar la decisión de abandonar la pura teoría filosófica por un acto de razón práctica; el asesinato.
Fundamentos que W. Allen revisita. Con frescura, sin excesiva intriga, con una cuidada y sencilla puesta en escena en la que no falta elementos comunes ¿la suerte? No, el azar, condimento base también de muchas de sus historias.


Se lucen los protagonistas; Joaquin Phoenix, Emma Stone (que repite tras Magic in the Moonlight) y una excelente Jamie Blackley. No me olvido que suena, pero poco, la música de un inolvidable Ramsey Lewis.
Vista el 3-10-2015      


* La evolución de mi filosofía se dio de la siguiente manera: Mi mujer, al invitarme a probar el primer soufflé que había hecho, dejó caer por accidente una cucharatida del mismo sobre mi pie fracturándome varios huesos pequeños. Acudieron los médicos, tomaron y examinaron radiografías y me ordenaron un mes de cama. Durante la convalecencia, me concentré en las obras de algunos de los pensadores más formidables de Occidente - una pila de libros que yo había seleccionado para eventualidades como ésta. No presté atención al orden cronológico y empecé con Kierkegaard y Sartre, luego pasé rápidamente a Spinoza, Hume, Kafka y Camus. No me aburrí como me había temido; en cambio, me fascinó la energía con la que esas grandes mentes atacaban resueltamente la moral, el arte, la ética, la vida y la muerte.
Para acabar con la filosofía. Mi filosofía. W Allen. Tusquets Editores. Cuadernos ínfimos 56.


2 comentarios:

Trecce dijo...

Hasta ahora, lo que he leído sobre el film, va en consonancia con lo expuesto en la entrada.
Lógicamente, la veré.

MANUEL IGLESIAS dijo...

Ya sabes Trecce que cuando ha venido con la de arena, se dice. Esta vez el abuelo, sin hacer una de sus obras maestras está muy correcto.

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