14 oct. 2008

Nanorelato- Instante de terror


A la puerta de su casa ella se subió a la moto, pertrechada como él con toda la parafernalia que usan los motoristas para un largo viaje. Se fueron sucediendo paisajes, olores, ruidos de vida al pasar por los pueblos. Recorridos ciento cincuenta kilómetros tuvo que parar para echar gasolina y estirar las piernas. Se dio cuenta en ese instante: Ella no estaba.

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