11 dic. 2008

Appaloosa. Ha llamado mi atención.

La última película de Ed Harris, siguiendo los pasos de Clint Eastwood al ocupar los dos lados de la cámara, adaptando una novela del Oeste que recuerda a aquellas que hace muchos años se cambiaban por cincuenta céntimos en los kioskos. Contiene lo que todo aficionado al genero espera seguir encontrando, impecable puesta en escena y respeto por los viejos mitos westernianos:Autenticidad y verismo.

Es complicado, con el peso de la historia, hace un Western a estas alturas. Utilizar sus arquetipos y cliches de siempre y con todo ofrecer una película interesante y digna.

El/los "sheriffs" siempre fueron las figuras que aportaban civilización en los nuevos asentamientos al igual que el ferrocarril llevaba progreso. En este caso poco les importa los métodos, las leyes y los procedimientos. Contrato por medio y a limpiar el pueblo de caciques.


Nada de idealismo. Los primeros compases del cuento queda claro.Es una especie de estado de sitio, toque de queda o fascismo pistolero. Tienen los mismos y perversos métodos que los malos.


Cole tiene destreza con las armas. Busca cultura, hablar con las palabras correctas. Se deslumbra por la discutible delicadeza de Allie French(Zellwegger). Me recordó un poco al Sheriff de El día de los tramposos de Mankiewicz.


El poblado incipiente, el ferrocarril, la prostituta (Ariadna Gil), la viuda perdida y buscadora del macho appaloosa(caballo de raza) destacado(Zellwegger). La amistad entre Cole y Hitch de poco e insinuante susurro. El malo (Irons) con su cuadrilla de asesinos, de la que un jovenzuelo desertará para acusarlo,(lo más flojo de la historia). Incluso aparecen los indios tan increiblemente legales y"civilizados" ante la reposición del caballo muerto. Algo de Solo ante el peligro, de Raíces profundas, de ... todas las inolvidables películas del Oeste, que casi seguro el curtido Ed Harris ama profundamente.


Para los tiempos que corren, el cine que puede verse y la falta de abundantes historias donde echar mano, Appaloosa me ha resultado una película digna, sin afectación y respetuosa con los elementos clásicos de un genero pilar de la historia del cine norteamericano.


Y ahí sigue el héroe cabalgando perfilado sobre la puesta de sol, dejando a sus espaldas la vieja amistad, a la putita, y con el hombro dolorido por cargar con el trabuco calibre ocho. Es una buena forma de terminar un cuento y hacernos la eterna pregunta; ¿quién de los dos fue mas... listo; el que echo raíces con la voluble y rolliza Allie, o el Alatriste perillán que se dirige a las montañas con la puesta de sol?
Calificación *** digna.

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