20 jun. 2009

El regalo de Mnemósine

"Pero, venga, afortunada diosa, instígales a tus iniciados el recuerdo del piadoso ritual y manda lejos de ellos el olvido" Himnos Orficos Himno a Mnemósine (LXXVII)
foto:(C) C particular autor.
Ha recordado de pronto, como un regalo de la vieja diosa, una lejana noche, siendo niño: había visto La Máscara de Hierro en el pequeño cine que el curita de Hernani montaba a los chavales en una especie de garaje con bigas en el techo, bancos de madera y suelo polvoriento. Aquella terrorífica máscara danzaba en su cabecilla de niño. Hasta que su padre, en mitad de la noche, se sentó al borde de la cama y sosegó con su presencia todas aquellas pesadillas.
Años más tarde, una Semana Santa, en su Ciudad de origen, fue al cine con su padre. Era una sala enorme, lujosa, con una pantalla grande. Vieron juntos Ben-Hur. Recordó la lángida mano de Adam un instante antes de ser tocada por el Creador.
Él tocó por última vez los dedos fríos de su padre. Unos momentos antes de que alguien cerrara el ataúd. Antes de que todo desapareciera en el olvido. (C)

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