23 feb. 2011

MITO RELATO 76.- HOY, HACE 30 AÑOS

Foto: Hace 30 años
Aquel lunes comenzaba a planificar la semana. Hacía un programa en Radio Zamora Cadena SER de noventa minutos.  Metódico, esbozaba el guión y añadía y quitaba cosas hasta que cuadraba bien de tiempo y ritmo. Media hora del programa lo dedicaba al cine. Reseñaba estrenos y me detenía en llamar la atención sobre "obras maestras".
 Tenía puesta la radio y en la ranura del cassette una cinta siempre dispuesta por si  acaso. La Olivetti Lettera 35, recién estrenada, regalo de mi jovencísima esposa, estaba muda a un lado.  Tomaba notas sobre Kurosawa. Se estrenaba Kagemusha. 
Anoté en mi libreta " La mujer es, por excelencia, lo imposible de conocer, lo invisible. La mujer es mito, misterio, diferencia, fascinación, deseo de conocimiento, mirada para verse a uno mismo. La mujer es todo. Me parece que incluso el CINE es mujer..." Federico Fellini.
 Tenía sintonizada la SER. Contaban y recontaban algo desde el Congreso. No prestaba atención, andaba a lo mio. Unos gritos y la voz nerviosa del comentarista me llevaron, en un acto reflejo e instintivo, a introducir la cassette en la ranura y darle al REC. Aún conservo la cinta. 
Llamé a mi mujer y nos quedamos en silencio mirando el aparato de radio y por la ventana los últimos rayos de sol sobre el talud de la vía del tren. Vivíamos entonces en un pisito nuevo alquilado del otro lado del Duero, en un barrio que nos daba una romántica independencia. 
Aquel domingo 29 de febrero me presenté en la emisora, como siempre hacía, un buen rato antes de empezar el programa. El trabajado guión, por duplicado, no me sirvió de nada. Improvisé.  Sí, hablé de Fellini, de Kurosawa, puse algo de música. El instinto periodístico me llevó por otros caminos. Contacté con la, entonces llamada, Zona o Comandancia Militar de Zamora para conocer en directo y de primera mano como habían transcurrido esos postreros días en el estamento militar local. Se me escapó algún comentario chistoso sobre el acontecimiento y mi director comentó muy serio la osadía. Grabó desde su casa aquel programa y lo hicieron también en el Gobierno Civil, costumbre habitual por aquel entonces.
Ese mismo año, en noviembre, nació nuestro primer hijo. Me aficioné a Radio 3. Leía a Noël Burch, Dziga Vertov, Jaume Picas, Annie Goldman, T. W. Adorno, Staehlin... Practiqué en super 8 mis teorías cinematográficas y comenzó una época fantástica. Todo gracias a que al señor Tejero, aquel lunes,  lo dejaron tirado.  © M. Iglesias

4 comentarios:

manuespada dijo...

Menos mal que dejaron tirado a tejero, menos mal.

MANUEL IGLESIAS dijo...

Gracias Manu:
En todas las intentonas cuartelarias, siempre que no corra sangre, hay un toque esperpéntico, bufo, ridículo.

jaio dijo...

Gracias por habernos hecho llegar a los que no lo vivimos esa parte de heroísmo y mito sin la que la historia sería más aburrida =)

MANUEL IGLESIAS dijo...

Gracias Jaionara: Este relato personal ha de considerarse otro punto de vista del evento. Historia de la vida privada que dirían Aries y Duby; cada vida anónima, insignificante en sí misma, sometida a la grandilocuencia de la HIS-T(E)O-RIA.

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