17 mar. 2015

JOSÉ SACRISTÁN o ser torero en Islandia.

José Satristán Turiégano, ACTOR


"Ser actor en España es como ser torero en Islandia"
José Sacristán, actor. Hace algún tiempo, al recoger el Roel de Honor en la Semana de Cine de Medina del Campo (Valladolid), Abril 2013.

Trabaja en el teatro independiente hasta que debuta como profesional en 1962. No entraremos en su extensa y muy destacada carrera teatral.
La naturaleza de este blog nos hace predisponernos ante su trayectoria en el cine. Ha interpretado (y continua haciéndolo) sobre los escenarios verdaderos mitos; El avaro de Molière, La balada de los tres inocentes de Pedro Mario Herrero, El proceso de Kafka...
Nuestro cine lo encumbra desde sus cualidades de actor tragicómico. Su figura y su rostro la ha prestado a personajes de manifiesto patetismo, de entrañable españoleidad, proyección de traumas y complejos seculares.


Todos los grandes directores de nuestro cine,(no hay más que ver su extensa filmografía) supieron asignarle el papel, el personaje, adecuado en sus grandes películas y apropiado a su registro. 

Comienza a poderse delante de las cámaras de manera esporádica, con pequeños papeles que apoya con su físico de alfiletero escuchimizado. 
Su primer papel protagonista fue en Vida conyugal sana de Roberto Bodegas.

Llegará, con los años, a formar parte de la delantera titular de esa magistral gran escuela de actores secundarios del cine español que, con formación y experiencia inicial en el teatro, han llenado los títulos de crédito del Cine Español con letras de oro. Era cuestión de tiempo hacer protagonistas.


 

Su carrera cinematográfica, muy amplia, un tanto irregular en sus comienzos, con un periodo de cine de consumo, comercial o de supervivencia, se inició con un papelito en La familia y uno más de Fernando Palacios
Remontó en calidad con la llegada de la denominada tercera vía de nuestro cine. A estas alturas, cumplidos los 77 años, su figura se agranda  emotiva, brillante e ilustre.

De Chinchón, formando parte de una generación de españoles nacidos en la tragedia, marca que quedará grabada en su cara de acelga. Habitante de La Colmena reprimida, triste de Las Flores de Otoño. Buscador de tesoros en el fondo de mar patagónico, con asignaturas pendientes, con repesca y  rostro de Fiorella ...



Su imagen se fue fraguando en el landismo, comedia fácil de situaciones con un erotismo de salto de cama hispano y de revista. 
El proceso, llamado por algunos normalización democrática, que vivió España desde 1977; final de la censura, liberación creadora, ruptura con el olor alcanforado y rancio del franquismo, repercutió en el cine, que comenzó a deslizarse desde ese momento por asuntos de la realidad, los debates de ideas, la revisión de la Historia reciente. Cine que pretendió una difícil mezcla lo popular y lo intelectual.
Los caminos fueron diferentes y variopintos en aquellos, ya lejanos años 70. Primavera, con sus muchas luces y alguna sombra en un cine español que comenzó a llamar la atención en los festivales extranjeros y de los propios espectadores españoles.
Alfredo Landa, José Luis López Vázquez, Fernán Gómez prestaron, junto a nuestro homenajeado, sus físicos a personajes que poblaron las pantallas de nuestros cines, formando parte de nuestra memoria colectiva como espectadores.

El muerto y ser feliz, Goya a la interpretación protagonista, se convierte en el justo reconocimiento a una gran carrera. Y esto es excepcional en un triste País que suele agasajar a sus ilustres en las misas de corpore insepulto.

(Con admiración a D. José Sacristán, actor)


 











Paseo,de Arturo Ruiz Serrano por arsacas

ver EL MUERTO Y SER FELIZ

2 comentarios:

Trecce dijo...

Sentido y certero.

MANUEL IGLESIAS dijo...

Trecce: nos van quedando pocos de la generación de actores que hemos visto envejecer en las pantallas y escenarios.

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