25 mar. 2015

GRANDES DE LA BANDA SONORA.- ELMER BERNSTEIN (1).- Jazz y talento

                                                 
Para todo buen degustador de scores*, nuestro GRANDE de hoy va a suponer un deleite y una remembranza, sobre todo para aquellos que, en la década de los años 60 y 70, disfrutaban del cine coincidiendo con su juventud. 
Su longevidad profesional (Nueva York 1922-California 2004) componiendo casi hasta su muerte, le permitió atravesar épocas y estilos, seguir legados y ofrecer novedades expresivas en la música que compuso para el cine y la televisión, medio para el que también escribió buenas partituras.
Comencemos escuchando...




Había abierto la lata jazzista Alex North  ¿recuerdan? con Un tranvía llamado deseo. Será con la banda sonora de The Man with the Golden Arm, película dirigida por Otto Preminger en 1955, con la que el potencial valor expresivo del jazz se incorpore de pleno derecho a la música del cine.
El personaje protagonista (Frank Sinatra) con vocación de percusionista de jazz, inspira a Bernstein en la creación de un tema obsesivo; la ambición de Machine, intentando alejarse de su vida anterior y evitar su adicción a la droga.
Unos años antes pone de manifiesto su talento con la música para un melodrama protagonizado por Joan Crawford, Sudden Fear, (Miedo súbito, David Miller 1952) La historia de la autora teatral, que descubre las aviesas intenciones de su marido, es acentuada con instrumentos exóticos, solos instrumentales de piano y flauta. 


Instrumentos exóticos o autóctonos (flautas de tres notas, tambores de percusión) los utilizará  en Hawaii 1966. 
Pero hay un periodo en el que el jazz lo impregna todo. Ambientes turbios, historias de cine negro que tienen en la música una apoyatura ambiental y dramática . Escuchemos: The Rat Race 1960 de Robert Mulligan, Walk on the Wild Side, 1962 de Edward Dmytryk, Sweet Smell of Success 1957 de Alexander Mackendryk. No es jazz puro, dirán ustedes, falta el toque de improvisación necesario, prevalece el corsé de estar destinado a una banda sonora, pero tienen el sabor inconfundible de un determinado cine, y de una época.





No está de más recordar que el servicio militar se lo pasó haciendo arreglos de canciones populares para la orquesta de Glenn Miller, llegando a trabajar en la radio. Y en este medio, en la emisión de un programa con su música sobre el armisticio con Israel, con Henry Fonda de narrador, un productor avezado le lanzo una oferta, que no rechazó, y terminó en Hollywood. 


"Bernstein siguió el precedente de Aaron Copland en 1940, con Our Town, al demostrar que para ciertas películas el lenguaje musical americano del siglo XX era más apropiado que el europeo de la segunda mitad del siglo XIX. Sus maestros no fueron ni Wagner ni Tchaikovsky, sino Copland y Jerome Moross, creadores de música americana que contrastaba con la compuesta por sus colegas europeos emigrados a América, excesivamente sofisticada. Por este motivo Bernstein ha defendido el valor de un sumario conjunto de cuatro o cinco instrumentos para films de carácter introvertido y cree, en consecuencia, que un solo instrumento puede difundir más carácter a determinadas secuencias que una orquesta sinfónica"   
Música y Cine Manuel Valls/Joan Padrol. Ultramar. pág. 139.

Vamos a zambullirnos en el deleite y la remembranza, que mencionamos en la cabecera. Su estilo no varía sea un western, una comedia o un film de terror. Supone renovación en la música de un cine comercial de éxito. The Magnificent Seven, The Comancheros, The Sons of Katie Elder...






Es muy reconocible ese estilo. Lo fundamental de esta producción "comercial", es su carácter pegadizo en lo melódico, espectacularidad norteamericana en fanfarrias y marchas. 
Es música destinada  para unas películas comerciales y de aventuras que cosecharon gran éxito popular en todo el mundo, algo de lo que la música participa. Esta nueva tanda la abrimos con la vena más lírica de True Grit (Valor de ley) The Great Escape, The Bridge at Remagen, Rampage.





Cuando los asuntos tratados en determinadas películas lo exigen, historias intimistas con profundidades psicológicas en personajes, aparece un Bernstein más interesante en lo puramente creativo. capaz de partituras de una calidad sorprendente, abriendo y desbrozando unos caminos por los que muchos años después transitan las nuevas generaciones de músicos para el cine. 
Escuchen; Summer and Smoke, Desire sire under Elms, Some Came Running, From the Terrace, Hud, Birdman of Alcatraz, Love with the Proper Stranger (una canción inolvidable), To Kill a Mockingbird ( atención a la música compuesta para la película de Robert Mulligan, su profundidad en la captación del alma infantil, en sencillos leit motiv **). 

















HASTA AQUÍ ESTA PRIMERA PARTE DEDICADA A OTRO GRANDE DE LA BANDA SONORA.

Continuará...
Elmer Bernstein
ELMER BERNSTEIN

*
Score  Música indicental en las películas, las que acompañan o complementan las escenas, como música de fondo.

**
leitmotiv; Tema musical dominante y recurrente en una composición.

4 comentarios:

Trecce dijo...

Un grande, sin duda, con mucho donde elegir, pero yo siempre recuerdo especialmente "La gran evasión".

MANUEL IGLESIAS dijo...

Trecce; lo sabía. Algo intuí en esa relación generacional con la película de Sturgues. Sus "sintonias" de los westerns son memorables.

ethan dijo...

Espectacular esta entrada, con bandas sonoras inolvidables. El arranque con el Jazz (que últimamente ocupa el cien por cien de la música que oigo) es impagable.
Enhorabuena por esta sección, amigo.

MANUEL IGLESIAS dijo...

ethan: gracias. Como en tu caso, todo parte de la pasión. Preparo algo sobre D. Ennio, que con la edad que tiene... No sé yo si no se me echará encima la esquela. Un abrazo.

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