8 abr. 2015

MAD MAX, EL REGRESO DE OTRA SAGA.



Productor, director y guionista, Georges Miller, un australiano que supo dar con la tecla del éxito en aquel lejano 1979. Mad Max, una película filmada con una inversión mínima  (350.000 $, exactamente), con unos rendimientos en taquilla espectaculares. Una historia distópica  post-apocalíptica, violenta, con elementos de cine B y detalles (escenas con motos y de acción espectaculares) parajes de inusitada y creible soledad (hoy en las dos Castillas hay lugares donde podría rodarse y se conseguiría el mismo efecto apocalíptico) y héroe con juego suficiente para secuelas que ampliaron el espectáculo en detrimento del arranque de la idea original, El guerrero de la carretera 1981 y Más allá de la Cúpula del Trueno, 1985, deudora de mi admirado Gene Wolfe. 
Convertida en película de culto, no parecía tener mucho sentido retomar el asunto a estas alturas. 
El amigo George Miller vuelve al personaje de Max Rockatansky, esta vez es Tom Hardy, actor británico que no ha destacado, hasta el momento, por su papeles protagonistas y que tiene difícil  borrar la imagen de aquel jovenzuelo Mel Gidson. 
                             
                                
Está acompañado por una, ¿siempre guapísima? Charlize Theron.  Esta vez mucho me temo que nos quedamos, sus admiradores, con las ganas de disfrutar de todo su esplendor.        
                                       


¿Tiene sentido retomar viejas ideas, volver sobre ellas? Cuando las pretensiones son exclusivamente comerciales, desde el punto de vista del espectador,  no. 
Estreno en España en próximo mayo. 
Cuando la imaginación se apaga, a las variaciones sobre un mismo tema hay que dotarlas de elementos lo suficientemente atractivos que eviten romper el encanto de aquello que nos impresionó en la idea original. 

2 comentarios:

Trecce dijo...

Hay tantos remakes evitables.

MANUEL IGLESIAS dijo...

Trecce: A la par que recomendamos, podemos advertir estas cosas, siempre desde la subjetividad.

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