29 may. 2015

EL DÍA DEL PADRE.-Trocitos de cine interior*.-

                                 El dia del padre

De Paul Claudel, un tipo del que nadie se acuerda ya, tengo anotada una frasecilla de esas que sabes que en alguna ocasión vas a colocar. Miren por donde éste puede ser su momento.
"Tú no explicas nada, poeta, pero gracias a ti todas las cosas se nos hacen explicables".

Cada generación de cineastas, individual, y si luego da el talento para crear escuela, colectivamente, aparecen con esa idea de búsqueda de un estilo propio o contar sus historias de la forma más personal y original posible.
Es una tendencia natural y si me apuran comprensible. Hace unos días ha fallecido Vicente Aranda, jovenzuelo en los años 60, con la edad que hoy tiene ALBERTO CARPINTERO, el director de EL DÍA DEL PADRE. 
Aquella lejanísima Escuela de Barcelona aglutinó inquietudes personales con una mano llevando la bandera de la rebeldía y con la otra abrazando las teorías de otros movimientos convulsivos de entonces; el free cinema inglés, la nouvelle Vague francesa...
La perdición del viejo cinéfilo, la memoria. Pero también una ventaja; revivir viejas sensaciones y emociones, descubrir, ne nuevo, el brillo ilusionado de nuevas miradas, inocentes y osadas miradas que mantienen vivo el cine como arte. 
CARPINTERO, es un joven berciano con una formación inmejorable,  el cortometraje. En ese formato ha mostrado talento. Esa cantera de nuestro cine se ha trufado de talento, ilusión, esfuerzo. Pero ¿ qué ocurre cuando llega el momento de dar el salto al vacío que supone dirigir un largometraje? ¿Qué pasa por la cabeza del neófito debutante? 
Para sí mismo:
-1 Tengo que mantener mi estilo. El sello personal de mis cortos debe ser reconocible.
-2  Trabajaré la historia en compartimentos, es decir, un largo puede ser un montón de cortos enlazados.
-3  El ritmo, la intensidad, el tiempo, el montaje, la puesta en escena ¡Es tan diferente!
-4   Si cuento una historia, lo haré a mi manera. Concesiones cero al productor, al público. 

EL DÍA DEL PADRE es la odisea en primer plano de un hombre, no tan corriente. Cuarentón, tímido, inocente. Vive con su madre invisible, pero, ¡atención!, a lo largo de la película, será de su padre fallecido que quien reciba indicaciones de uso para la vida.                                   
                                             
Una caja de ilusiones será el tesoro a descubrir. No se llama Leopold Bloom, ni Ulises. Se llama Toño; figura chapliniana con perrito, victima de plúmbeos y egoístas amigos, de un atraco, de su propia timidez, de las ideas fanáticos de otros. Él en su inocencia, casi autista, traga los acontecimientos de su vida, no tan anodina, como lo hace con el batido de cacao del desayuno, tragitos muy cortos, alargando el placer, parece que único, gozado con verdadero deleite a lo largo del viaje.
Su rostro, su pelo pringoso y rebelde es convertido por CARPINTERO en paisaje. Hábitos, maneras cotidianas de monotonía existencial que devuelve el espejo. Y la mirada. 
Decía Godard en Cahiers du cinéma, hace muchos, muchos años:

"Filmar miradas es filmar apariencias-- a veces engañosas-- pero también la verdad. La cámara debe aprehender todo... Uno no mira sino lo que siente, y lo que no quiere confesar como su secreto. Por consiguiente, en toda mirada hay un secreto. Y montar miradas, unas tras otras, es hacer resurgir el alma debajo del espíritu, la pasión detrás de la maquinación, hacer prevalecer el corazón sobre la inteligencia, destruyendo la noción de espacio en provecho de la de tiempo."


Esa inocencia no ofrecerá resistencia al mundo delirante que le sale al paso. Es un conformista cargado de espaldas con las manos en los bolsillos.
El guión parece elaborado aprovechando esas pequeñas historias guardadas en un cajón, cuartillas sueltas, esperando un momento, un personaje. 
Toño Monje (perdón Monge), actor, es ese personaje, es útil al debutante director para conseguir precisamente eso, abrir la cajita del tesoro y mostrarnos su talento en las historias breves. 
El gran reto, amigo Alberto, llega ahora, cuando al encender, de nuevo,  las luces de la sala no puedas preguntar a los espectadores qué les ha parecido tu película y debas desgastar tus frescas ilusiones contra la áspera y rugosa pared de una industria maltrecha.


El día del padre, se proyectó en los Multicines Zamora el pasado día 26 de mayo, a eso de las 20,15. 
Reproduje parecidas sensaciones a las vividas, en el desaparecido y mítico cine Barrueco zamorano, asistiendo, en noviembre de 1980, al estreno de otro "debutante "con parecidas inquietudes y afanes. 
Aquel era Pedro Almodóvar, y la película que trajo en el capacho, acompañado de Felix Rotaeta, una jovencísima (17 años) Olvido Gara "Alaska" y Carmen Maura fue Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón. Me acompañaba en la butaca Braulio Llamero, al que le hizo poca gracia el personal cine del manchego.

* Cine Interior. José Luis Guarner
Dominio del lenguaje. "El cine es una escritura, un movimiento interior"
Nuevas estructuras de construcción dramática.
Libertad frente a géneros tradicionales.
ver Autoretrato del cronista. Anagrama 1994.




Autor del blog con Alberto Carpintero y Toño Monge, director y actor de EL DÍA DEL PADRE

2 comentarios:

Trecce dijo...

Muy interesante.

MANUEL IGLESIAS dijo...

Trecce; Es muy importante la cantera. El corto es la verdadera escuela de cine.

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