22 dic. 2009

Mito Relato 36.-Las Glorias del Edén

"Vamos pastores, vamos
vamonos a Belén
a ver en aquel Niño
las Glorias del Edén"

Toda la tarde con el armónium de Dios, una y otra vez. D. Julián, un cura preconciliar, regordete y sonrosado que se desesperaba ante nuestra falta de oído musical. Quería a toda costa contar con una escolanía en la Misa del Gallo. Otra vez, ; vamos pastores, vamos...
Él, como sabía música, (que los curas antes hacían dos cosas con gusto; tocar y jugar al fútbol) nos daba el tono Va-Va-Vamos pastooores vamooooos.-- --evitar el gorgoriteo, tenéis los oídos de madera, decía. Al mofletudo párroco le gustaba más mi manejo del balón cuando jugaba con nosotros a la entrada de la Colegiata. Éramos un grupo de monagos de misa en latín, con las respuestas aprendidas en unos cartones desgastados por promociones anteriores. Complicados movimientos y rituales, escenarios e indumentarias. Había que vernos con el manutergio y el roquete de puntillas, con los sabañones de la inocencia.
Han pasado cincuenta años y he recordado esos ensayos, una tarde como esta, antes de nochebuena. La lucha de aquel hombre contra nuestros gorgoritos. La inocencia de cantar un villancico con armónium, tocar las campanas, "ayudar a misa". Aún me pregunto que demonios serían Las Glorias del Edén. (C) M. Iglesias
(Foto cedida por Luis Igeño. Monaguillos)


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