10 sept. 2015

MITO RELATO 96.- ENCUENTRO DE REPLICANTES.


REPLICANTES.- Lápiz sobre papel. M. Iglesias

Los dos ejemplares más bellos de la especie humana no habían tenido ocasión de conocerse personalmente, de saludarse o cruzar una sola palabra entre ellos. Hasta hace unas semanas.
Ella es modelo y paradigma de esa belleza subyugante de contundente y atractiva sensualidad; envidiada y deseada en las proporciones atribuibles a los gustos y deseos del resto de los demás mortales. 
Los ricos y poderosos del planeta pugnan por conseguir su presencia en las más significadas fiestas, saraos y acontecimientos mundanos, hasta ahora por separado.
Miembros de las casas reales de todos el mundo, grandes corporaciones financieras, multinacionales se adornan, siempre lo hicieron, con la belleza. Es el elemento que mejor camufla y distrae su secular ordinariez y fétidos efluvios.
Qué decir del varón; elegido hombre del año, es una conjugación esplendorosa de belleza clásica y sutil componenda de virilidad intemporal con estilo y elegancia canónica. El suspiro carnal de madres e hijas del mundo entero, fuere cual fuere el color o la raza.

Una poderosa marca de cosméticos, tomando el papel de celestina, ha patrocinado una gran fiesta internacional con el único objetivo de que ambos distinguidos seres llegaran a conocerse. 
Las publicaciones dedicadas a estos asuntos han pagado verdaderas barbaridades por la exclusiva de ese momento mágico. Lo han llamado ENCUENTRO DE REPLICANTES.
El resultado no ha podido ser más descorazonador y si me apuran catastrófico para los intereses comerciales pretendidos. 
Fueron presentados en una solemne ceremonia repleta de artistas y primeras figuras del espectáculo. 
Una gélida sonrisa de ambos ha dado paso a una mayúscula indiferencia. Adoradores de sí mismos, han sido incapaces de reconocer por un instante las cualidades del otro. 
Tras unos minutos gastados en un tenso protocolo, esos dos seres soberbios y perfectos se han dado la espalda en silencio sin siquiera cruzar una mirada de complicidad en la belleza del otro. © M. Iglesias Texto y dibujos.


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