24 may. 2009

Mitorelato 20.-El pacto

Ella miraba la pantalla dominadora, no parecía fijarse en nada, abstraída de si misma. Nada veía. Él mantenía su atención en los juntos renglones de un informe voluminoso e inútil. Pasado un rato, se acostaban en silencio. Media hora después ese mismo silencio se deslizaba por las superficie tibia de las sábanas. Se acurrucaba a su lado, con su mejilla sobre el pecho de él, desnudo, familiar, perfumado por la costumbre. Se daban un beso largo, intentaban abrirse camino mutuamente. En realidad era un intercambio de cansancios de ese día, de todos los días. Sonaban sus respiraciones y parecía el sonido de sus almas intentando encontrarse. Había dificultad para eso. Confirmaban en la oscuridad sus dudas, su aburrimiento.
No se dijeron nada que no se hubiesen dicho antes...

1 comentario:

Araceli Esteves dijo...

Te devuelvo la visita y descubro un texto excelente que además tiene puntos de conexión con el mío. Qué terrible ese no decirse nada que no se haya dicho antes. Muy bueno. Enhorabuena.

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