22 mar. 2010

Mito Relato 49.- Oro del Cielo

Foto: Agencia EFE
Ocurrió en un país muy lejano. Al levantar las persianas, una mañana, la luz del Sol parecía naciente y poniente al mismo tiempo. Esa mañana una luz naranja impregnó el paisaje, los ancestrales edificios, las calles. Una suspensión de polvo finísimo e impuro, recubrió todo lo visible. Penetró en los alvéolos y bronquios de los inquietos y desprotegidos transeúntes. Muchos murieron en las primeras horas y corrió la voz de que aquel polvillo mortal era oro. Un oro de una pureza nunca vista. Se prohibió salir al exterior. Respirar a pulmón limpio. Se llegó a prohibir incinerar a las víctimas y la práctica, poco escrupulosa, de separar de las cenizas del finado el oro fundido. Ha durado un día. Unos lo han visto como un castigo de los dioses. Otros, no. (C) M. Iglesias.

2 comentarios:

Pablo D. dijo...

Sin lugar a dudas una muerte de lo más horoso, con oro ni más ni menos...

Espectacular relato.

Un saludo!

Trecce dijo...

Una sugerente parábola.

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