22 abr. 2011

MITO RELATO 81.- ACABA UNO MUERTO


Foto: Acaba uno muerto. © M.Iglesias

Sordo. Completamente sordo. No, no es la socorrida otitis crónica. Suena dentro de mi cabeza el piano del segundo movimiento del concierto número 5 de Ludwig van. Ese lejano Adagio Poco Mosso no desata en mí ninguna emoción ni nostalgia y mira que me habré emocionado veces con él. Nada.
 Es peor la oscuridad. No saber si tengo los ojos abiertos. Un lento chisporroteo gelatinoso, calidoscópico, crece y se desvanece. Esta situación me ha pillado con las gafas de sol y el reloj de pulsera en sus lugares habituales. No recuerdo haber cruzado los dedos de las manos a la altura del pecho, como un obispo de piedra, con atuendo absurdo. Ni frío ni calor. Mi piel no siente las señales cotidianas.  Me sobrecoge el silencio cuando deja de sonar en mi cabeza Ludwig van. De nada serviría un teléfono móvil. No lo he usado nunca y además está la rigidez. En fin, esperaré tres días. No he dicho nada a nadie y si esto se alarga tendré que ir pensando en una metempsícosis o algo parecido. No me gustan las palabrotas pero ¡  joder ! el asunto no es nada baladí: acaba uno muerto.  ©  M. Iglesias

1 comentario:

Trecce dijo...

Espero que llegue pronto el tercer día, ese en que uno resucita.
Magnífica entrada, por cierto.

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