11 abr. 2013

CANICHE, LA PELÍCULA QUE NO ENTENDIÓ MI AMIGO JULIO.


Menudo mes de abril nos ha caído encima. Sin tregua, día a día, las necrológicas parecen empeñarse en dejar seco el cajetín de la tinta china.
Clifford Brown, digo Jess Frank, el maestro de la crítica del Chicago Sun-Times Roger Ebert, Sarita, la ex de Anthony Mann, Mariví, la de Akelarre, incluso ¡Sampedro! ...y... BIGAS.


Terminaba la década de los 70  un servidor se iniciaba en el maravilloso mundo de la radio. 
Aquel ilusionado, ingenuo y novato reseñista de cine , una mañana en la redacción de la emisora, se encontró con una pregunta del compañero de informativos Julio Cuesta : Manolo, ¿me puedes contar algo de Caniche? Una película que vi anoche y que me dejó perplejo, por no decir otra cosa?
No me anduve con paños calientes: que si una historia de celos en un triangulo  incestuoso, la chica, su perrito, el hermano. Que si el ritmo narrativo. Que si la modernidad del encuadre. Que si la simbología de los objetos que aparecen en cada encuadre. Que si los sentimiento y obsesiones que dominan a los personajes se muestran de forma existencialista con un estilo hiperrealista muy novedoso en el cine español...
Menuda vara le di al pobre Julito. Me escuchaba con una medio sonrisa irónica y campechana que venía a interpretarse como ¿pero qué está diciendo éste zumbado?

Caniche, dijo el gran maestro Juan Hernández Les  en su día, era la lectura de la tesis doctoral de Bigas Luna. Tatuaje fue un ejercicio de curso, Bilbao, un examen de fin de carrera. Lo que supuso Caniche para el cinéfilo español de ojos abiertos fue una especie de puerta de entrada a la modernidad, luego llegaría, un año después,  Arrebato de Iván Zulueta
El encuadre debe entenderse como su fundamental unidad dramática. 
                           
* "El encuadre no sólo vive en función de la tiranía del color, sino además de la dominación de la puesta en escena, en donde privan alardes geométricos: muslos en triángulo, caderas en escorzo, baldosas cuadrangulares. No es, en este sentido, casual ni ambigua la abundancia de picados y contrapicados.
Caniche mantiene prodigiosamente nuestra atención, atrapándonos desde el primer instante. Además de película para la vista, Caniche parece haber sido concebida para el gusto, el tacto, el olfato y los oídos; realizado para paralizarnos en la butaca y deleitarnos con su tensión
 Juan Hernández Les (en la foto) Cinema 2002 núm 53-54/Julio-Agosto 1979 (para ambas citas**)

* Ya lo dijo Isabel Escudero en su  "A PROPÓSITO DE CANICHE" - "La rabia de no ser perro"

...la visión de CANICHE es aconsejable o, si se prefiere, necesaria como test para comprobar que cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.

Hagamos caso a Isabel Escudero y como homenaje a Bigas Luna (a él que no le gustaban nada los homenajes) VEÁMOSLA AQUÍ





4 comentarios:

Trecce dijo...

Bigas, el hombre que tenía pavor al anquilosamiento y cuya máxima era tratar de reinventarse en cada film.

MANUEL IGLESIAS dijo...

Trecce: Siempre debemos destacar a todos aquellos que rompen moldes. Bigas, fue un director capaz de contar historias de otra forma. Eso es muy válido.

Alejandro Martín Iglesias dijo...

Ésta es muy buena. Llega un punto en que es casi una película de terror. Y esa repetitiva pieza de Chopin (Tristeza) por cómo la utiliza, es de pesadilla total.

MANUEL IGLESIAS dijo...

Alejandro: adquiere presencia importante la música, como bien dices. Por aplicar brevedad a la reseña no la menciono, pero el adagio de Béla Bartók, sume las imágenes en un ambiente opresivo, enfermizo.

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