10 abr. 2014

LA DE DIOS ES CRISTO, EN EL CINE.

                 

Un iconoclasta no puede llegar a ser un gran aficionado al cine. Puede, en la segunda aplicación del término, ser un contracorriente, un opositor a lo establecido. Los iconoclasta destruyen las imágenes.
 Los cristianos católicos, invisibles en los lugares propios e íntimos de culto el resto del año, llegada la primavera, en una amalgama de conductas de exhibición colectiva, sacan a las calles y plazas las "imágenes" que guardan en Iglesias y Museos, y en un "montaje" secuencial, que tiene mucho de proto-película en madera, escayola y telas encoladas, hacen de las ciudades y pueblos el telón de fondo generalista de su, repito, exhibicionista fe que por unos días deja de ser asunto privado. 
Son los "pasos", convertidos en posesión exclusiva de cofradías y hermandades, los que, en pura representación barroca, conforman los fotogramas marciales, verdaderas  "tomas fijas en contra picado", de lo que se conoce como Pasión de Cristo, fundamento de su fe; anunciando su muerte y proclamando su resurrección.


Hubo un tiempo en que la inmensa mayoría de los seres humanos no sabían leer ni escribir. Su paso por este valle de lágrimas estaba tachonado de dificultades. La religión y la fe en una vida mejor, algo más gloriosa que la terrenal, nutrían sus escapistas esperanzas. Otros, que no tenían esas carencias, que sabían lo que se hacían (siempre lo han sabido), utilizaron una serie de instrumentos (arte, liturgia, educación) para conseguir sus fines. Es el dichoso poder a mayor gloria de Dios, Nuestro Señor.
 Las grandes catedrales, el arte, la música, eran elementos útiles para ilustrar, engrandecer, fascinar y epatar.
La ignorancia, el miedo, la represión, unas normas estrictas aglomeradas con la tradición completaron la receta.
La fe se apuntala con mitos. El mito religioso, profundo y enraizado en la sociedad occidental, está sustentado en la "imagen". En contradicción con aquello que fundamenta el primordial de sus mandatos:  creer en lo que no vemos.
La lanzada. Ramón Álvarez. Foto de ALBERTO GARCÍA SOTO                             

El CINE, desde sus inicios, miró la iconografía religiosa, la hizo suya, aprovechó la tradición de la fe, se acercó con éxito, con mayor o menor acierto artístico, a la figura incuestionablemente atractiva y cinematográfica de Cristo. Está su historia, popular y archiconocida en la cultura occidental, repleta de secuencias espectaculares, con un desarrollo in crescendo dramático y terrible, pero con un final feliz, el guión emocionante y redondo por excelencia.

D. CARLOS COLÓN PERALES,  
wikanda.sevillapedia.es/wiki/Carlos_Antonio_Colón_Perales
profesor universitario de la Facultad de Comunicación de Sevilla, y maestro, tiene este estudio (ideología a un lado) muy aceptable y recomendable sobre la presencia de Cristo en el CINE. 



Desde VENUSYJANOBRIGA  nos sentimos siempre tentados por el optimismo, con un toque de frescura irreverente. Cada uno tendrá su secuencia favorita. Nos hemos decantado por ... 


Feliz Pasión de Semana, quiero decir semana de pasión.  En qué estaría uno pensando.

2 comentarios:

Alina Morricone dijo...

El jueves voy a ver la peli de La vida de Brian con Pablo xD tengo ganas porq por unas cosas y otras nunca la he visto:D

pd: soy Cris ;)

MANUEL IGLESIAS dijo...

Es una buena manera de comenzar,digamos, el Pórtico de la Semana Santa viendo La vida de Brian. Un saludo Cris

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