14 may. 2012

LAS NIEVES DEL KILIMANJARO.-MORAL POSITIVA

                                                     



Manuel fue proyeccionista del desaparecido Cinema Arias Gonzalo de Zamora. Eran las lejanas y románticas épocas de las bobinas del celuloide en latas. Montaba la película, la repasaba, hacía el "parte" de estado, vigilaba el proyector, cuidaba las costosas y delicadas lámparas. Recomponía el original estado de los rollos para su posterior retorno. 
             
 Los nuevos tiempos, la era digital, los actuales sistemas empleados en las salas de exhibición, está terminando con esta profesión.
 La suerte y la vida lo ha llevado a regentar unas  SALAS DE CINE .
 Me decía hace unos días, lamentando la marcha del negocio, que le está sorprendiendo la acogida en taquilla del último cine francés.
Conviene, le dije,  que el cine siga poniendo su mirada, de vez en cuando, sobre la condición  del hombre. Que haga crónica de los tiempo que corren. Que podamos reintegrar al cine aquella validez de la conmoción. Ver un cine de reflexión con los problemas universales que nos preocupan. 
Si, de acuerdo Manuel, hay que ganar dinero. Abrir un puñado de salas cada día es una aventura de alto riesgo. 
Creo que existe un público para este cine. Nadie saca la entrada pensando que asistirá a un acto de masoquismo. No pretendo hacer apologismo del cine de las penalidades. 
El cine, el buen cine, no nos dejó nunca indiferentes. Mencionaste que tenías LAS NIEVES DEL KILIMANJARO.  No, ya se, no es aquella de Henry King de los años 50 con Gregory Peck y Ava Gardner. Es de un tipo llamado Robert Guédiguian                                                    

                                           Las nieves del Kilimanjaro : photo Robert Guédiguian  

Sin sentimentalismos gratuitos, utilizando una pareja formada por Ariane Ascaride y Jean-Pierre Darrousin, nos hace pensar sobre el odio, el odio humano, frente a los sentimientos de bondad que son los difíciles de aplicar ante circunstancias concretas. Decisiones equivocadas ante la presión de unas condiciones vitales. Imprimación en el espectador de una moral positiva que no está en absoluto de moda pero que se puede plantear como alternativa.
Es una de las películas europeas destacadas del año.
2011: Premios Cesar: Nominada a Mejor actriz (Ariane Ascaride)
2011: Festival de Cannes: Sección oficial a concurso (sección "Un certain regard")
2011: Festival de Valladolid - Seminci: Espiga de Plata, Premio del Público



2 comentarios:

Trecce dijo...

Qué recuerdos de aquellas sacas y aquellos rollos de películas.

MANUEL IGLESIAS dijo...

Ha sido una manera de reivindicar un espacio en las salas comerciales para este cine. Como conozco la trayectoria del empresario, intenté recordarselo a partir de su amor al cine.

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