7 mar. 2009

Kubrick. Sus películas y mi vida II.




Lolita
Resulta un lujo que el guión de esta película lo firmase, junto con S Kubrick, el propio autor de la novela Vladimir Nabokov. En mi caso la novela la lei años después de ver la película. Fue censurada en España en 1963. Llego con aquellos grandes lotes de películas prohibidas por la censura. Es una novela y una película sobre la obsesión.
Lolita me pareció una tragedia. No son estas lineas para analizar la obra. Esta pelicula de Kubrick me predispuso a caer siempre en brazos de la mujer madura.
He sentido siempre escasa atracción por las ninfas o mujeres-niñas. Admiré mas la rotundidad y la sensualidad de la mujer en plenitud. Las perversidad y tonteo de las lolitas, con el hombre maduro no me produjo nunca los destellos eróticos pretendidos.
Eran tiempos en que comenzaban a cambiar muchas cosas de la moral pública. Kubrick con esta adaptación de Lolita contribuyo a que algún tabú saltara por los aires. Lolita es un paradigma dentro de la novela psicológica.
H.H. de mediana edad es interpretado en el filme de Stanley Kubrick por James Mason, mientras que el objeto principal de sus fantasías es interpretado por Sue Lyon. El refinado Humbert contrae matrimonio con la madre de Lolita con tal de no dejar de lado a su preciada ninfa. En la novela, la niña tiene doce años, en el filme por la censura debe representar una niña de catorce. Sue Lyon creo que tenía dieciséis en el filme.
La degustación de piruletas. Las miradas por encima de las gafas...
"Ahora quisiera exponer la idea siguiente. Se dan casos de jovencitas de entre nueve y catorce años que revelan su verdadera naturaleza, que no es humana, sino nínfica (o sea, demoníaca), a algunos viajeros hechizados dos o más veces mayores que ellas; y a estas criaturas singulares propongo darles el nombre de ninfetas" Nabokov
Por otro lado, Lolita en el cine, logra ser a nivel estético un retrato irónico de una joven sociedad norteamericana que cambia a principios de los sesenta. La modernidad y lo kitsch toman protagonismo.
Aquella juventud española padecíamos tantas ataduras que una película como esta solo podía suponer fascinación y aire fresco. Hoy, un chaval de quince o diecisiete años que la vea puede que nos mire de soslayo y nos pida explicaciones a todos nuestros recuerdos levantando los hombros.


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