12 feb. 2009

Teatro Español de Madrid.DescartesVsPascal

Venus y Janóbriga, ¡han ido al teatro!


Crónica desde el patio de butacas del Español de Ana Aguirre Manso

El encuentro de Descartes con Pascal el joven, es una obra de teatro que recrea cómo pudieron conocerse ambos personajes y las discusiones que surgen en su conversación... el texto se basa en la correspondencia real que los dos filósofos mantuvieron con otras personas.
Descartes, con su trayectoria vital casi completada, dirige su discurso desde la Razón, pero continúa haciéndose preguntas con una tremenda ansia de conocimiento, mientras Pascal, joven e inquieto,muestra un corazón abatido y un alma atormentada desde donde defiende su vida como cristiano, y a Dios, por encima de todos los anhelos de la Ciencia... Ayer fuimos a ver esta obra al Teatro Español: estaba lleno, al completo desde los palcos a la platea... cuando ya se había representado más de media función, de pronto ha empezado a sonar una alarma de seguridad contra incendios, el ruido llegaba desde el hall del teatro; en un primer momento, más de uno llevó la mano al bolso en busca del móvil, por si el sonido impertinente provenía de un despiste... pero no, era más consistente que eso y persistía... con tantos espectadores llenando cada rincón, el público se empezó a inquietar: entraban y salían de la sala para preguntar al personal de teatro qué pasaba y empezó el alboroto. Los actores, J.M Flotats y Albert Triola, seguían adelante, conscientes de lo que pasaba, pero incluso más concentrados.
En un momento dado, el regidor irrumpió en la escena y anunció que la alarma había saltado de forma accidental y que llevaría unos minutos solucionar el problema, explicando que después de un descanso se podía volver a retomar la función, y que no había ningún peligro para nadie. Teniendo en cuenta que el Teatro Español se ha incendiado dos veces en su historia,era lógico que hubiera nervios, pero todo quedó ahí El caso es que Flotats/Descartes permaneció impasible mientras el regidor se explicaba... todavía en el personaje, mantenía la mirada al frente y no decía nada... (él mismo actúa y dirige la obra), y después de ese silencio, por fin sentenció: hay que terminar la función. ( Algo que pudimos oír por estar en la fila 1)Al final, el sereno Descartes y el emocionado Pascal salieron del escenario... y cuando dejó de sonar la alarma, al cabo de unos minutos, y después de que la gente se acomodase de nuevo en la butaca, se reanudó la obra. ¡Increíble la capacidad de los dos actores para continuar después de una interrupción así! Y además, hicieron un curioso regalo al público: recibidos con un gran aplauso al volver a la habitación donde se reunían los filósofos, comienzan, después de unos minutos en el escenario, por repetir parte de lo representado antes del incidente: hay que romper con la voz, una vez más en medio del silencio del teatro y ya sin ningún ruido molesto... el ritmo ha cambiado, el tono también...
Los espectadores se sitúan de nuevo en la acción, y cuando las coordenadas están marcadas para todos, Descartes y Pascal se van por las ramas detallando una parte de la historia... ¡que antes no nos habían contado!. Se trata de un pasaje curioso que provoca sonrisas y risas, que sorprende y refresca... después, continúan… ya nada es idéntico a lo que oímos hace quince minutos, y a pesar de la repetición parcial, el público está tan enganchado de nuevo a ellos, que la emoción sube por momentos hasta el final de la obra. De esta manera, con un pasaje que formaría parte del montaje original, pero que por consideraciones del director, había sido eliminado, logran concentrar de inmediato la atención y recuperar la atmósfera que habían construido después de casi una hora de representación...
… y realmente, parecía que los dos filósofos se estuvieran entreteniendo por azar, igual que por azar salta una alarma, en la historieta de la comunión continúa: “Madame (...) habiendo comulgado por la mañana, ¿era lícito que por la tarde, asistiese al baile?” Alrededor de este interrogante tan peregrino, dan vueltas Descartes y Pascal con réplicas tan geniales entre ellos, que nos sitúan de un plumazo en el atardecer de la estancia parisina del Convento de los Mínimos, de la que han salido hace un rato, y de pronto, ni nos acordamos de todo lo demás.
Claro, así es el teatro, diferente e irrepetible en cada función…
Hasta el 1 de marzo, porque la han prorrogado, estará en Madrid, no sé si después habrá representaciones en otros lugares, pero si tenéis ocasión, no os la perdáis... (C) Ana Manso

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